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Pocas cosas tienen sentido, aun así, nos encontramos con algunas excepciones. Por eso al darle muerte a una pluma se abre un lánguido espacio que da oportunidad de persistir en manchar sin tinta algunas páginas más de un firmamento virtual.

¡Que el pórtico abierto no se destruya a causa del caudal que se avecina!

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Hoy de ti

Hablemos hoy de un sol que hoy no se ha puesto, de algún espejo derrotado, o de alguna luna de día en un lugar ocupado. Permitámonos enloquecer por un momento, encontrar la lucidez velada. Tentemos de una vida horrible, la pasión incluso. Gente real o un interés al trabajo. Miremos a los ojos y amemos, somos reales, anda, preguntemos ¿cuánto me quieres? Troquemos en un extraño, en algún ajeno inadaptado. Disgustemos la parte de depresión y espera, aun a sabiendas que su tiempo es contado, caminemos juntos algún trayecto tremendamente solitario, escapemos de la causa más interesante, de la fe ciega que nos limita, del momento empuñado como alma buena. Hablemos hoy de ti, comienza, por favor, ven dime… ¿Con quién te sueñas?

In:

Volverás

En lo mas alto del cielo sabes se encuentra ese ser que te cuida, que sabe leerte y que te es imposible engañar.
¡Eres tu mismo! la parte que té falta y a la que volverás, llegado el momento oportuno.

In:

Una vista al Pasado

Puede que sea cierto, el sentimiento avanza más rápidamente por la vista, pero también me pregunto:
¿Será este el más cercano a la realidad?
Quiero creer que no es así.
De todos los sentidos a este es el que mas se le engaña (¿Que hacemos con nuestra imagen?)
Lo importante radica en saberlo complementar con los otros sentidos que aunque mas lentos, son los mas seguros.
Con lo referente al pasado... ¡Le he olvidado! Paso hace tanto tiempo.

In:

Invitación a algún ignoto Creador

Vivo hoy suave, en el mismo sentido de la vida, con tacto y tiempo especulando sobre la instintiva armonía. Observo sin distinguir bien, las intenciones, las obras. Exhibo en mis manos un cristal inédito, una verdad maltratada, distorsionada y olvidada, arrugada y oculta tras una pared de futuro lento, de historias de nada. Son creencias de artista me han dicho.

Hay quien se vuelve desconsolado por tanto material poco claro, es costumbre insaciable explicarlo todo. Tengo cuidado de no soñar con murmullos, de no moralizar silabas útiles, no tomarlas por sorpresa, ni arrojarlas con deseo a verbos intactos. Somos frágiles, nos profanamos públicamente, documentando nuestra esperanza con imparcial tensión.

Una eternidad delira sobre sombras de silencio inventadas, sobre relatos orales de sed vital, de intimas conversaciones impenetrables, no dichas, que a propios avergüenzan. La solución es vivir ahora, invitando a acostumbrarse, a admirar la belleza en cualquier pensamiento, en escenas y en silencios. Abrir la cortina de los espejos, dejar abiertos cajones y permitir que se palpen los textos que ya no nos pertenecen.

Te invito a vivir suave, a visitar otros cosmos con los precipicios de la mente, a de los escritos hacer vértigos, a afrontar el tiempo hasta que termine la noche o hasta que te permitas darle vida a tus sueños. Hazlo, sabrás que se siente ser Creador.

In:

Extractos de una bitácora supuestamente anónima

No huyo de mí, ni me comporto fuera de lo que soy. Siempre he sido como hasta ahora, no me he permitido serme infiel, no me conozco siendo de manera alterna. Me preocupa intentar creer que pudiera ser inquietante. No me atrevo a contrariar araña alguna. Hablo con los arboles sobre males de su amor herbolario. Me administro bien de ser un descuidado compulsivo. No ha sido fácil, mantenerme descuidado suele ser tarea ardua.


Me es fácil perderme, no tengo necesidad de bosques espesos, lluvias torrenciales o soledades entre ríos de gente. Las multitudes me conmueven, les respiro e intento perderme como uno más, como parte de ellas. Puedo lograrlo en ocasiones, pero en las mayoría de las veces no se me permite y vuelo, me veo observándoles desde un lejos tan intimo, como si comprendiera el ser parte misma de ellos.


No me conozco la gran parte de las ocasiones, suelo dejarme ser de acuerdo al caso o seguir siendo si se me permite. Aunque así no afirmo ser camaleónico, la conveniencia y el deseo están ausentes, solo soy y siendo es como me he agradado seguir en este continuo amanecer.


La lectura mantiene mi equilibrio emocional, suena fantasioso pero tengo certeza y fe de que es así. Lo sé, en cambio confirmo que esa armonía no me la otorga un buen baño, una conversación tras vapor de café o ser testigo de una lucha entre damas con tacones.


Me permito observarme, me gusta imaginar, buscarme en lugares donde suelo ir. Hoy por ejemplo, me veo contigo, leyendo este espacio con curiosidad ansiosa, comprendiendo que lo que está aquí escrito, es de tu autoría, y ni tú ni yo habíamos caído en cuenta de ello.

In:

Una esperanza

Silencio, tranquilidad, reposo… despierto angustiado, con ojos cerrados e inútiles pasos. De trompicones Intentos, algunos veloces …amago mi vida con algún débil brazos y añado al santo reposo de mi lado, esa su respiración que entraño.
No descansa en el sueño, pues vida despide en recitales copiosos. Ni intenta en la calma sosiego se encuentre, que brinde un ocio a al tedio o algún cálido beso que inicie el encanto. Segundos han muerto, uno tras otro, de forma esperada al brindarle alimento (rojo y líquido), envueltos en oscuridad y música. Hay saltos, que al agua ocultan, y faltan…y huyen al abundar.
Mi memoria ha fallado (una vez mas), no recuerdo el día que será mañana, lo que haré y como terminará. Paso tras paso, tambaleante, en demasía despacio, guardo esperanzas entre paredes de plástico y tela, y una docena de cielos que aún no han llegado.

In:

Hoy contigo

Solo pocos recuerdan su primer sueño, de sencillo modo, sin adornos, ni maravillosos detalles. El insondable recuerdo limita imágenes, suspende en horizontes lejanos esa vida apagada, colocada detrás de las montañas que el olvido posee.

Hay una esperanza vana, un atardecer nebuloso entre espacios de sol, que reconoce la dulce brisa cuando se despiden del día las desdichas con profunda tristeza.

Son breves los grises que retornan desiertos hacia la misteriosa noche. Lejos, algunos se despiden anunciando con misteriosas lágrimas uno de esos lugares donde se oculta la eternidad inmutable.

Nos abandonamos al tiempo, regresamos hasta la señal de partida, cuando el corazón se revela de amor, de consagración, de una muerte temprana, así considerada. Bendito tiempo que nos retiene…

A mí aquí y ahora, a ti un poco después, en el mismo lugar, en el mismo aquí tuyo, en tu propio presente, tu ahora. En este tu hoy que indudablemente nos une y hermana. Agradezco el que me permitas estar… como lo reza el título.

In:

Duele soñar

Sueña que te quiero, he de hacerlo, dolor que crece en el tiempo. Con ambas manos de la conversación suscita. ¡Cómo te quiero! Al límite de un sueño muy antiguo, con ojos asidos a letras nocturnas.

Música e imágenes, viajeros regulares de un arte adoptado. Una parte se calma, si no escribo, rodea, aplaza la materia que espanta. No tengo constelación, ni símbolos. No hay sueños posados al horizonte, alzan vuelo al pisar la vida.

Si leerte duele, así debe ser. Dolor refugiado en el rostro inquieto de esa imaginación, locura de los sentidos. Te has vuelto calma incomprendida, sensualidad del universo que toma la vida por los ojos, y no intenta atajos desconcertantes.

Duéleme. Con suspiros volando eternamente de una página hacia la inmortalidad del olvido, donde se toman de nuevo las manos con palabras que nos unen. Un peligroso día, en alguna ciudad inmensa, volaré frente a lo indecible, con un poema en la mano defendiendo ese dolor en otra vida arrebatado…

… sigue dolor, sigue.

In:

Alguna vez en un pesaroso monólogo

En la realidad encuentro vacíos, que al parecer solo a mí me acompañan.
¿Qué hará a los demás vivir completos? ¿Es la inconsciencia al no saber que viven o la felicidad que encuentran en la banalidad?
La capacidad para aceptar lo menos por lo mas. Y al ser más fácil, por ende de mejor aceptación. Toda una vida de mentiras, de engaños.
¿Y después? ¿Cuántos fueron que no podrían haber sido? ¿Cuántos serian si hubieran querido serlo?
Mientras tanto yo, sin tener alguien a mi lado. Con alas demasiado largas para seguir caminando, sacrificando el aire debajo de mí, por encontrar alguien que le encuentre sabor al viento, para vivir, para existir, para sentir. ¡Qué negra es la noche cuando en el firmamento se encuentra una sola estrella y no puedes mirarla siquiera!
¿Existirán acaso ángeles con tendencias suicidas, que sacrifiquen el cielo donde moran por un lugar más placentero y desacorde a sus ideas?
Es momento de dejar este monólogo ¿No lo crees así?

In:

Alegre soledad de un alma triste

Hombre triste, que de la soledad haces una vida inaccesible de sueños, cometas y fugaces luceros. Ven ahora, cuéntanos en tu incomprensible lenguaje como es que adoras los lances, bailes y silencios que a los demás separan. Haznos presente tu fina realidad, tu comprensión de futuro incierto, donde tus herederos vivirán inexistentes. Presenta, insisto, tu brillante noche, antro de gozo y recogimiento, de triste valía al mundo, de incalculable brillo al propio.

Di, dime, dinos que es lo que hace brillar tus ojos, ese espejo con el que te observas en el mundo. Di, dime, dinos la cantidad de lágrimas que abarcan tus sonrisas exclamadas, las que has guardado, las que nunca vivirán. Enumera con dedos los amigos a los que escuchaste enarbolar con deseo un envolvente abrazo. Sé, me han dicho, que las sombras de viejas heridas respiran y se estremecen ante una mirada cándida, frente a una preciosa canción que entes extraños suplican te auto dediques con el corazón ondulante.

Baja el escaño que separa los mortales de santos, ni uno ni otro merecen humillarse a tal titulo. Tú en cambio, del cielo cuelgas tus cantos, con esperanza pura, con fatal destino que condena tu felicidad al eterno ocaso.  Ni un fatigado beso o un pálido amor reavivan el alma escondida en flagrante escape. Ocupada, duerme y se instala en distracciones de importancia magna. Vive, vive, vive que aunque duela y no parezca, el alma existe siempre alegre, jovial e impetuosa, a veces riendo de tus juegos gratos u otras tantas de lo triste que pareces.

In:

Buen viaje

Recuerdas y vives, el corazón no razona, son las imágenes de tristeza quienes te mantienen sonriendo. Es verdad y sabes, la gracia que ofreces se observa, respira, vuelve a ti después de sostenerse en el aire.

Mirada y sonrisas, ¿quién podría engañar? Todo aquel que vive con razón los conoce como hijos del alma.

Momentos y verdades, no hay quien los borre, las imágenes toman forma en el corazón que les evoca de nuevo.

Ya no somos una sola persona, el egoísmo huye, nos es dada la libertad... ¿Por qué agradecerle a quien vive, si nosotros también lo hacemos?

Hay que hacer saber que los amigos pertenecen a nosotros, así como nosotros les pertenecemos a ellos.... y jamás se encontrarán nuevamente solos.

En un comienzo vivió la elegía de la amistad, en las pasadas horas, cruzando el cielo por centenares, volando bajo y entre nubes, ha ido menguando. Cambiando sigue y se transforma lentamente para entonar la oda de la vida y felicidad...

Hay palabras bellas que no se han dicho, y voltean animadas de que se les descubra, es en sus vivos ojos donde se encuentra el mismo cielo, aquel que nunca ha existido porque jamás le has dado oportunidad de que se presente ante tus ensoñaciones.

¿Quien esta triste? En la sonrisa se esconde la vida que es sonora y colorida, ¡Recuerdo aquellos bellos atardeceres que envolvían con su calor estas gélidas almas! Los sonidos del viento se mezclaban con los sentimientos que deseaban escapar por las puntas de los dedos.

El alma crece sin medida, y llega el momento en que no cabe en tu pecho y te oprime, poco a poco; te sofoca, te extiendes, sales de ti y abrazas el mundo, sobrevuelas, y envuelves todo lo que hay a tu paso, todo toma tu forma y tu olor, apareces arriba, abajo… donde todos voltean y nadie observa.

Es suave el viento que golpea tus sentidos, he llevado al extremo la belleza del sentir ¡Bendice la tormenta que recuerda que existes! Mueve y goza de la fuerza que nos lleva de la mano a predicar ¡Gloria a ti olor de la lluvia! Vuelve a este tu hogar.

Como quisiera de nuevo acariciar el frio, con el pecho desnudo en las mañanas abiertas, evoco recordar las partes de mi que he olvidado, ¡No merezco brillar si no estoy completo! Vuelve a mi hermoso ardor que congela, quien te tiene por colega nunca olvida que eres tú quien elevo a Dios a aquel que llaman calor.

Despide, vuela y regresa a la calma que te espera, se mezcla en ti, vuélvete quieta paz, y regálate a todos, aunque creas que no se merezca como propio. Ser como la luz, el aire, el agua, la vida que no se niega a nadie. Por demasiado renuente que seas. ¿Cuánto polvo circula en el aire, quien asegura que un día de estos no nos volvamos a encontrar?

Buen viaje maestro Monsi.

In:

Contener

Se aclara el ennegrecido devenir,
los eslabones se desatan entre ellos ayudándose.
El amor emerge (vuelve en probadas fuerzas),
un pecho maltrecho desborda almas y piedras ardiendo.
Mundos desnudos se abrazan inconformes y,
derraman milenios de ininterrumpidas lágrimas.

En el fondo hay un fuego,
con serafines de original estructura,
(primigenios, aquellos moldes usados),
olvidados, tímidos, ermitaños.
Mis brazos los llaman,
un sí, un no, vital decisión.

Se detienen a tiempo, recuerdan rendir pleitesía,
sus velocidades fulgurantes, (resoplos de débil sosiego)
invitan a bailar al atardecer de la vida.
Me sorprendo mirando sus eternos ojos,
vendedores de calma que nunca, jamás conocí.
Soy un vaso vacio, en búsqueda de contenido, que quizá…
… no pueda abarcar.

In:

Del alma, obstinación

Del lago donde almacené por años recuerdos ignotos, solo restan dos bebederos de antecedentes neumáticos y doscientos gramos de un viejo frijol que no podrá ya florecer. En ese estanque hubo una pendiente muy marcada, con no más de once lunas emergentes, tres de ellas entre brumas.

He intentado ser un consistente obstinado, como aquellos que a la menor provocación aluden ensoñaciones exiguas que emprender y postergan todo. Soy, sin duda, un obnubilado olvidadizo inherente, omitir por completo las ocupaciones suele ser tarea acérrima, y puedo ser ufano al tener suerte en ello.

Gravité en una filosofía idealista, solo un poco de tiempo, para después darle paso a mi irrefrenable afán de exaltar la noche con cantos y poesías que alcanzarán también la mañana, intentando conjuntarlas de la única manera posible: un porfiado universo propio.

Pretendo asirme a él en todo momento, es mi unidad esencial que se me manifiesta en nombre de vida, con la misión suicida de hacer visible todo tipo de expresión que se oculte en mí. Que pobre soy, lo sé. Mas solo así consigo una reconciliación entre el consistente cielo y esta… mi obstinada alma.

In:

Duda que dudas

Reanudo las noches de evidente existir, cuando de un cielo partido en mi vuelo regreso a las caricias que en tierra anhelantes esperan.

Permanezco gozoso, días, meses y años, mis mundos van comprendidos por varios, sensibles, innegables, necesarios mundos más.

Acompaño de la mano soluciones y sentencias. Respondo quedo, dando abrigo, cuidando. Le ruego a la tierra absuelva cuantos le han acariciado.

Desde sordos oídos, cual condenados murmullos, se elevan notablemente benditos. Intervalos que en lapsos tienen… vetado afligirse.

Con una altivez celestina, no hay vacilación que valga, se sabe, la risa fortalece las almas.

Se anima una búsqueda que inicia hacia dentro, ¡habrá quien dude! yo lo haría, si no estuviera con ella más cerca de caer.

In:

El olvido y… ¿?

Suelo olvidar en poco tiempo lo que me preocupa. No recuerdo quien comento algo sobre mi memoria a largo plazo, presumiblemente debe haber dicho que podría esta afectada. Si así fuera estaría en total acuerdo con el…

o ella.

No me considero un diestro administrador de eventos fútiles, sucede cosa igual con aquellas primordiales. Escondidos en la memoria subsisten, viven, juegan y se esconden. No podría recriminárseme algo, desconozco si se olvidan.

Mi atención se concentra en mi memoria inmediata, no ignora. Busca y se abre paso, recopila, prepara y, dice, almacena…

o desecha…

o se queda quieta.

El tiempo siempre será la contrariedad, ya que el inconveniente resulta excesivamente abrumador o el gusto infinitamente compacto. Aquello que desea ser recordado necesita expandirse más…

o ser necesariamente intenso y concentrado…

o resolverse a favor…

o no resolverse y sernos recordado por alguien que no le olvide…

…no pregunten, sigo hurgando en mi memoria a ese alguien que con su bondadosa memoria pudiera ayudarme a concebirlo.

In:

Aquí y ahora

Inherente al camino desde fechas históricas, me he mantenido atento a mis dogmas anticuados y algunos ritos externos. Hoy desde esta, mi esquina de eternidad, recuerdo cuantas ocasiones fui expulsado por ortodoxo, victima del amor al prójimo y de las visiones de una Biblia no inspirada por Dios. Oculto en la familia, desheredado por convencimiento propio, viviendo entre iglesias y sinagogas promoviendo la toleran­cia y abandonado con mi libertad de expresión, muestro la nueva perspectiva, sin inventarla, solo exhibiéndola.

Percibirle no ha sido complejo, él como contexto infinito, es quien abarca, el aquí y ahora forman minúscula parte de él, se dice que, suele mirarse todo en vertiginosa retrospectiva antes de partir, siempre siendo infinitamente poco. Añorándole, aferrándose. El raudo danzante-espectador, balanza inclinada a lo segundo, venera la luz solo al anochecer.

La eternidad no suele ser certera. La perspectiva, pocas veces vista. Aún si se le observara a causa de alguna letra en este aquí, en este ahora, prescindirle será obligatorio. La realidad pocas veces acompaña a quien pasar ha dejado su segunda dosis de antipsicóticos y ha conversado con múltiples demonios hasta el amanecer. Me voy, alguien llama en esta casa que creía vacía.

In:

El placer de Dios

Temo inútilmente del placer de Dios. En la víspera de la aurora sufro esa espléndida batalla espiritual donde se escabullen a la realidad visiones desvanecidas. Siendo múltiples veces ángel cubierto de blancas brumas agito las brisas que enturbian la moral divina. Voraz embriaguez que cubre mis mentirosos ojos (astros cansados constituidos por anhelantes suspiros) con multicolores evocaciones exhaladas en sollozos.

Su gozo ufano es quien mantiene en vilo el hechizo que sustenta esta elegida locura. Intenta escapar, extraviarse sin evidencia; buscando un inmemorial reposo aquella pausa a su extenuante andar.

Su vista gastada (revelación de suplicio), con lágrimas brotando en duelo, sufre en confidencial silencio. Observa airoso como su mancillado orgullo desaparece conquistado por el deseo y cariño que no profesa. Sé, se lo ha prohibido.

Delicadamente oculta su alma esclava, de un mortal anhelo. Intenta callar su inmaculado amor, que en anales ha conservado fantasmalmente honesto. Se consiente llorando a solas, reinventando misteriosos votos que a menudo rompe mientras les estrecha y vocea el porqué se alejan.

Un placer intenta acabar con él. Le temo, no debería. Aunque al haber un vencedor, sea cuál sea, será irremediable hacerlo.

In:

Fechas diáfanas

Hoy amanecí en un día lunes, que no es como cualquier otro; si lo hubiera hecho hace 21 años, miércoles seria el día citado e iría corriendo al colegio para no permanecer castigado hasta la segunda hora de clases. No recuerdo todos los años que iniciaron en domingo, pero tengo la certeza que este fue uno de ellos. Quien trabaja sabe a lo que me refiero.

El año de la serpiente fue celebrado en más partes que solo oriente, aunque hoy día, sean cada vez menos de ellas quienes conmemoran un día más. Me pregunto cuantas veces he festejado mi cumpleaños en día sábado como esa ocasión. Aunque festejar solo sea un quimérico título.

La existencia de múltiples calendarios enarbolaba mi imaginación matemática, intentaba rebotar de uno a otro con gracia circense. El gregoriano, de respetado quórum occidental, no sufre competencia y observa siempre de soslayo a quienes tratan de marchitar su prolongado monopolio, arrebatado a otro aún más extenso con origen en fechas romanas.

A pesar de esto, la concepción compleja basada en cálculos matemáticos, astronómicos y la relación tierra luna que se requiere para descifrar la fecha exacta en el calendario Hebreo, lo hacen de mi predilección. No tanto por simular dotes de erudito, la realidad es que se detalla con fe patógena que el primer día del origen fue un domingo, identificado y expresado claramente en el Génesis. Certeza ciega ante todo.

He escuchado gritos apagados entre vítores, laureles y fantásticos hechos “Ab urbe condita” se escucha entre voces. Negando se oculta entre brumas pesadas y asoma en Roma su origen. Placentero es situarte donde nunca creíste llegar, ya que si el año se origina en domingo, estuve viendo el amanecer de un miércoles del año 2742, hoy hace ya un lapso mayor de 12 años preñados. Dándome íntegra cuenta de esto, un día lunes cómo hoy.